Dr. JULIO DELGADO

CIRUGIA PLASTICA

Reanimación facial

La parálisis del nervio facial supone una alteración funcional muy importante que conlleva un componente psicológico y social añadido. La pérdida de la mímica facial estigmatiza a estos pacientes y por ello es preciso restaurar su función.

Las técnicas que se emplean dependen principalmente del tiempo de evolución de la parálisis y de la causa que la ha producido y se encaminan a restaurar la oclusión de los párpados, corregir la desviación de la boca y restaurar la capacidad de sonreir.

Existen numerosas técnicas para la corrección estática (corrección de la desviación de la boca en posición neutra y fija) y la corrección dinámica (corrección que varía con la sonrisa). En este ultimo caso las transposiciones musculares, las neurotizaciones y las transferencias microquirúrgicas de otros grupos musculares como el músculo gracilis proporcionan resultados esperanzadores a medio plazo.

Cada paciente requiere un estudio individualizado y en dependencia de sus expectativas y necesidades aplicar unas técnicas u otras. 


Reanimación con músculo gracilis

Se trata de un método dinámico que se utiliza cuando ya no existe posibilidad de reinervación de los músculos paralizados, por lo general debido al paso del tiempo sin haber recibido tratamiento. Esta técnica se realiza en dos tiempos para corregir la desviación de la comisura de la boca y obtener un grado de movilidad voluntaria suficiente para una adecuada integración social del paciente.

Paralisis facial

Tras una lesión del nervio facial se produce una desviación de la comisura hacia el lado sano (a). En la primera intervención se realiza un injerto nervioso, que se obtiene de la pierna, desde las ramas cigomatico-labiales hasta el lado afecto (b), el sacrificio de estas ramas no deja prácticamente secuelas en el lado sano y aportará simetría y una sencilla reeducación. Una vez pasados 6 meses se procede a transferir el músculo gracilis del muslo con su nervio motor, que se unirá al injerto nervioso, que actúa como conductor del impulso nervioso desde el lado sano hasta el nuevo músculo transferido (c). A los 6 meses de esta última intervención el impulso nervioso llega al músculo gracilis posicionado en la mejilla corrigiendo la desviación de la comisura bucal y un aspecto natural.